Existen muchas formas de mejorar las comunicaciones
Las comunicaciones deben estar bien organizadas y expresadas en palabras simples, con un estilo claro y con frases lo más cortas posible. La redundancia (repetición literal del mensaje o su presentación en varias formas diferentes) asegura que el mensaje sea comprendido. La cantidad de redundancia depende del contenido del mensaje y de la experiencia y los antecedentes del receptor.
Escuchar es un proceso activo que requiere atención consciente; es crucial para la buena comunicación. La confianza constituye un requisito previo, puesto que las personas no compartirán sentimientos con aquellos en los que no confían. El orador debe estar convencido de que las revelaciones se mantendrán confidenciales, de que los sentimientos serán respetados y no juzgados, y de que la información será utilizada de forma apropiada y no se empleará contra el orador.
Una vez establecida la confianza, es necesario escuchar de forma comprensiva. Las personas piensan con más rapidez que hablan. En consecuencia, cuando escuchamos hablar a otra persona tenemos tiempo de pensar, un tiempo que, con frecuencia, se desaprovecha.
La escucha activa conlleva no hablar mientras se intenta comprender la actitud y los sentimientos del orador. Se debe escuchar la historia completa, hablar lo menos posible y evitar las preguntas capciosas, la discusión y dar consejos.
Las comunicaciones escritas suelen tener la ventaja de una formulación más cuidada, en comparación con las comunicaciones orales. También pueden ahorrar tiempo y dinero, y se pueden conservar como registros legales y fuentes de consulta. Antes de escribir se debe considerar primero el objetivo de la comunicación. Para conseguir un mensaje planificado y organizado, el redactor desarrolla pensamientos lógicos, proporciona pruebas para respaldar lo expuesto y selecciona cuidadosamente las palabras.
El dictado es una forma de comunicación valiosa. Puede requerir más esfuerzo al principio, pero pronto se hace más fácil que la escritura propia. Para dictar se debe considerar también el objetivo de la comunicación, y planificar y organizar los comentarios. El dictado se comienza con una indicación de quién dicta, qué se dicta (carta o memorando), el tema, el tipo de papel para la trascripción (con membrete o en bloc de notas) y el número de copias necesarias.
El protocolo para hablar por teléfono tiene en cuenta las necesidades del emisor y del receptor. Se debe responder al teléfono con rapidez y simpatía, mientras se sonríe, y hablar con claridad para identificar el servicio, la unidad y la persona que responde. Se debe escuchar con amabilidad, aclarar el objetivo de la llamada telefónica, determinar quién es el interlocutor apropiado y hacer preguntas para verificar el mensaje. Se deben responder las preguntas con discreción, describir las opciones de forma apropiada e identificar las acciones para seguimiento con cortesía.
Las comunicaciones son cruciales para el funcionamiento de una organización. Las enfermeras necesitan estar familiarizadas con el proceso de la comunicación, los sistemas de comunicación y las direcciones que pueden adoptar las comunicaciones.
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